Triángulo dramático Karpman

«Aquel a quien nadie le gusta, por lo general no gusta a nadie»

Isaac Newton

Hace no mucho descubrí esta nueva herramienta. Aún no la he llevado a la práctica, pero a priori, me parece muy potente y quería daros a conocer, en caso de que no la conozcáis y dar mi punto de vista.

Sin duda, la llevaré a la práctica en cuanto pueda y sea consciente de ello. Para poderlo hacer, primero tengo que ser consciente en esas situaciones e integrar en mi esto, que ya me parece súper complicado. No por el modelo en sí, sino por trabajarse uno mismo.

El triángulo del drama de Karpman, también llamado triángulo dramático de Karpman, es un modelo de interpretación que surgió en el marco de una psicoterapia llamada Análisis transaccional. Dicho modelo presenta un esquema de las interacciones humanas destructivas, las cuales tienen lugar cuando dos o más personas están en conflicto.

Veámoslo en más detalle…

El triángulo de Karpman y sus roles

En el triángulo del drama de Karpman se plantea la existencia de tres roles básicos. Estos son asumidos por el “yo interno” en situaciones de conflicto (ya te hablé una vez del “yo interno” en nuestro diálogo en este post), o cuando priman los vínculos neuróticos. Tales roles dan lugar, a su vez, a “transacciones comunicacionales” o a comunicaciones erróneas. A tales transacciones se les denomina “juegos psicológicos”.

Con otras palabras, consiste en que las personas, de manera inconsciente, jugamos a juegos psicológicos en nuestras interacciones con los demás, en los que la mayoría de las veces solemos adoptar un rol determinado.

Pero para que puedas comprender mejor lo que voy a pasar a explicarte, deja de leer un momento, busca papel y boli, y dibuja un sencillo triángulo en la hoja. En una de sus tres puntas escribe la palabra Salvador/a, en la segunda escribe Perseguidor/a,  y en la última,Víctima y estos son los roles de los que se compone este rol.

El modelo de karpman

Ahora lee las descripciones de los 3 roles que encontrarás a continuación:

Perseguidor o acusador

Corresponde a quienes se sienten con el derecho o la capacidad para juzgar a otros. Los calibran, los miden y con frecuencia asignan su concepción de justicia a lo absoluto. Generalmente padecen de una enfermedad común: el mal humor constante.

Suelen ser acusadores, muy intransigentes, y suelen buscar castigar y reprochar. El acusador suele utilizar los puntos débiles de los demás para poder destacarlos.

Víctima

Corresponde a quien adopta una actitud de temor y pasividad frente a lo que le rodea. Siente que los demás le tratan mal y que no lo merece, pero tampoco hace algo para salir de esta situación.

Demandan que lo compadezcan. Siempre se quejan de todo lo que les sucede en la vida. Sienten que el mundo es injusto con ellos y que no pueden hacer nada por cambiar. Necesitan que los demás les resuelvan las cosas.

Salvador

Es quien se comporta como el que debe ayudar a los demás, aunque no se lo pidan. Lo suyo es hacerse necesario para los demás y fomentar la dependencia. Usualmente, no resuelve sus propios problemas.

Son rescatadores del mundo entero, no solo satisfacen las necesidades de todos cuantos pueden sino que se adelantan arreglándoles la vida aún y cuando no se lo hayan pedido.

Para que el triángulo del drama de Karpman se conforme es necesario que estén presentes los tres roles. Sin embargo, suele presentarse un intercambio de roles en quienes establecen este tipo de vínculos.

¿Cómo salir del triángulo?

Salir del triángulo y liberarte de la codependencia es posible, pero requiere dedicación.

Primero detectando bien cuál suele ser tu rol. Ir tomando conciencia de cuantas veces, de manera inconsciente, te colocas en tu rol. Te puede llevar algo de tiempo, pero es un paso imprescindible para cambiar.

Después viene la parte más interesante aunque más compleja para algunas personas, que es hacer cosas que nunca antes han hecho, como por ejemplo: El que está habitualmente en el rol de salvador, dejar de volcarse tanto en los demás, dejarles su espacio para que se equivoquen y resuelvan las cosas por sí mismos.

¡Claro! Aquí hay que separar mucho la falsa creencia de que los demás nos querrán más si les ayudamos en todo, si estamos pendientes de todo lo que les afecte, etc.

Por lo que os advierto de que es un trabajo de mucha constancia y persistencia. Pero como todo trabajo de desarrollo personal hace falta trabajar en profundidad (autoconciencia) y estar dispuesto a cambiar y adquirir nuevos patrones de conducta.

Pero ojo, es posible, que en vez de salir del triángulo, solo migres a otros roles. Me explico.

Lo habitual es que el salvador, cansado de “defender” a la víctima, en algún momento se convierta en perseguidor de la misma. Así mismo, es posible que la víctima sienta, en determinado momento, que tiene el derecho de transformarse en perseguidora de su victimario o de su salvador.

El perseguidor, por su parte, muchas veces se convierte en salvador después de un acto de contrición. Quienes están atrapados en el triángulo del drama de Karpman no se sienten bien y por eso intentan cambiar la situación. Sin embargo, lo único que consiguen es cambiar de rol. En el fondo, el esquema básico de relaciones se mantiene intacto. Seguimos metidos en el triángulo, pero no salimos.

Tips para cambiar patrones de actuación:

Rol de Salvador: Desarrolla la capacidad de dejar que los demás resuelvan sus propios problemas. Piensa que por muchos problemas que los salvadores quieran solucionar, la propia vida es una sucesión de problemas a resolver, y de los que aprender.

Rol de Perseguidor: Desarrolla la capacidad de enseñar y formar. Evita criticar y comparar tus conocimientos con los de las demás personas. Entiende que cada persona tiene los recursos que tiene y que cada persona se encuentra en un momento de su vida distinto al tuyo.

Rol de Víctima: Desarrolla la capacidad propia de aprender. Accede a formación de habilidades personales. Evita la queja y la actitud reactiva i trabaja por ir adoptando una actitud más proactiva.

Terminando…

Espero que este modelo te haya parecido tan interesante como a mi, porque sobre todo, en conflictos, solemos posicionarnos en alguno de estos roles, y dependerá de la situación no deberíamos estar en uno aunque inconscientemente lo hacemos.

Cambiar esto es muy complicado, por eso decía que primero hay que ser consciente y aceptarlo, no mentirnos a nosotros mismos, porque eso nunca nos va a ayudar. Como bien digo, es complicado, pero no imposible.

Te propongo un reto… Cierra los ojos, busca una situación de conflicto donde hayas estado directamente implicado, revive esa situación, intenta ver, oir, decir lo que veías oías y decías en esa situación y siéntelo, vuelve a vivirlo. ¿Cuál crees ha sido tu rol? Bien pues ahora intenta separarte de tí mismo, busca una tercera posición, donde te veas tú desde fuera, e intenta de manera objetiva visualizar esa situación de conflicto, ¿realmente es tu rol?

Espero como decía, que os resulte interesante, ya escribiré situaciones prácticas y vividas, experimentadas, ya que primero tengo que ser consciente de ello, y es muy dificil, en caliente es muy dificil, pero por supuesto, el feedback es bienvenido =).

¡Feliz miércoles!

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