Cómo uso el sketchnoting para tomar notas en reuniones (y la gente me pregunta qué hago)

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“Dibujar es el acto de hacer marcas para ayudarte a pensar. Eso es todo lo que es.”

Sunni Brown, The Doodle Revolution

Estamos en medio de una reunión. Alguien está explicando algo importante: un
cambio de estrategia, los resultados de un proyecto, una decisión que lleva
semanas sobre la mesa. Yo tengo el iPad delante y estoy dibujando. No tomando
notas. Dibujando.

En algún momento, la persona que tengo al lado inclina ligeramente la cabeza hacia
mi pantalla y me pregunta, en voz baja: “qué estás haciendo?”. A veces con
curiosidad genuina. A veces con esa cara de “¿no deberías estar prestando
atención?”. La respuesta corta es: sketchnoting. La respuesta larga es este post

Qué es el sketchnoting (y lo que no es)

Lo primero que aclaro siempre que alguien me pregunta es esto: el sketchnoting no tiene nada que ver con saber dibujar. Nada. Lo que mucha gente imagina cuando escucha “notas visuales” son ilustraciones elaboradas, lettering cuidado, iconos perfectos. Y puede ser eso, si quieres. Pero en su forma más funcional, el sketchnoting es simplemente una manera distinta de procesar información: combinar palabras clave, pequeños dibujos, flechas, marcos, y estructura visual para capturar lo esencial de lo que estás escuchando.

Mike Rohde, diseñador que acuñó el término en su libro The Sketchnote Handbook, lo explica bien: la idea no es documentar todo lo que se dice, sino filtrar, conectar y capturar lo que realmente importa. El dibujo es una herramienta de pensamiento, no de decoración. Tuve el placer de conocer a Mike en persona en el International Sketchnote Camp 2018 en Lisboa, un evento que me marcó y del que escribí una serie de cuatro posts en el blog, todos ellos dibujados. Si quieres ver cómo fue, te dejo los enlaces al final.

Yo no soy ilustradora. Uso círculos, flechas, cajas, algún muñeco de palotes cuando hace falta, y mucho texto escrito con distintos tamaños para jerarquizar. Eso es suficiente. Más que suficiente.

Cómo lo hago en la práctica

Trabajo con iPad y Apple Pencil. Tengo varias apps que uso según el contexto, aunque mi favorita para reuniones es GoodNotes porque me permite tener plantillas propias y organizar todo por proyectos o clientes.

Antes de que empiece una reunión, abro una página nueva. A veces la preparo un poco: el título, la fecha, quizás una estructura básica si sé de qué va a tratar. Pero normalmente la dejo en blanco y empiezo a construir en tiempo real.

Lo que capturo no es todo lo que se dice. Eso sería transcribir, y eso sí que me haría perder el hilo. Lo que busco son las ideas principales, las conexiones entre ellas, las decisiones que se toman, las preguntas que quedan sin responder, y las cosas que me llaman la atención aunque no sepa todavía por qué. Para eso último tengo una marca especial, una especie de estrella rápida que significa “esto lo pienso luego”.

La velocidad es parte del proceso. No tengo tiempo de hacer algo bonito y tampoco lo busco. Los dibujos son rápidos, a veces casi abstractos. Pero cuando reviso la nota después de la reunión, lo entiendo todo perfectamente, porque lo dibujé yo y mi cerebro lo codificó de una manera que el texto lineal no habría conseguido.

Lo que cambió cuando empecé a usarlo

Llevo usando sketchnoting en reuniones varios años, y hay algo que noto claramente al comparar con cómo tomaba notas antes: estoy mucho más presente.

Parece paradójico. La gente que me ve dibujar a veces asume que estoy desconectada, que el iPad es una distracción. Pero lo que me ocurría con las notas tradicionales era justo lo contrario: escribía en modo automático, sin procesar realmente, y mi mente empezaba a vagar. Con el sketchnoting, tengo que estar activa. Tengo que escuchar de verdad para decidir qué vale la pena capturar y cómo conectarlo con lo anterior. Esa toma de decisiones constante me mantiene enganchada.

También cambió lo que recuerdo después. Hay estudios sobre el efecto de la codificación dual, la idea de que cuando combinamos texto e imagen para procesar información, la retención mejora significativamente. Yo lo experimento en la práctica: cuando reviso una sketchnote de hace meses, vuelven a mí no solo las ideas sino el contexto, la conversación, incluso cómo me sentí en esa reunión.

Y hay algo más, que me cuesta más explicar pero que noto igual: el proceso de dibujar mientras escucho me ayuda a entender. No solo a registrar. Hay algo en el acto de elegir una imagen, aunque sea un cuadrado con una flecha, que me obliga a hacerme una pregunta implícita: ¿qué está pasando aquí realmente? ¿Cuál es la relación entre estas dos ideas? Eso me hace mejor en lo que hago.

Las reacciones de la gente

He vivido de todo.

Hay personas que miran con curiosidad desde el primer momento y al terminar la reunión me piden ver la nota. Esas son mis favoritas, porque normalmente la conversación que sigue es buena: les muestro cómo está estructurado, señalo las conexiones, y a veces me dicen cosas como “no había visto que esos dos puntos estaban relacionados”. El sketchnote hace visible algo que la reunión no había hecho explícito.

¿Pero no te pierdes cosas dibujando?. La respuesta es que me pierdo muchas cosas no dibujando. Nadie captura el cien por cien de una reunión, y las notas lineales dan una falsa sensación de haber documentado cuando en realidad muchas veces son un volcado sin estructura que nadie vuelve a leer.

Y hay personas que, después de verlo un par de veces, empiezan a interesarse en serio. Me han pedido recomendaciones de recursos, me han preguntado cómo empezar, me han enviado sus primeros intentos. Eso es lo que más me gusta: no convencer a nadie de nada, sino que vean algo funcionando y se pregunten si podría funcionarles a ellos también.

Terminando…

No voy a decir que el sketchnoting es para todo el mundo, porque no lo creo. Hay personas que procesan mejor de forma auditiva, otras que necesitan el texto lineal para no perder el hilo, otras que simplemente no conectan con lo visual. Está bien.

Pero si alguna vez has salido de una reunión con páginas de notas que no has vuelto a leer, o con la sensación de haber estado presente físicamente pero no del todo mentalmente, puede que valga la pena explorar si hay otra manera de escuchar.

Yo la encontré con un iPad, un Apple Pencil, y una página en blanco. Y desde entonces, la gente que se sienta a mi lado en las reuniones siempre acaba preguntando lo mismo.

¿Has probado alguna vez tomar notas de forma visual? ¿O tienes tu propio sistema para estar presente en reuniones largas?

Si tienes curiosidad por el ISC18, aquí tienes la serie completa de posts que escribí sobre el evento: Parte 1 · Parte 2 · Parte 3 · Parte 4

¡Feliz miércoles!

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