La creatividad no es el caos. Es el orden que nace de explorar sin miedo.
– Edward de Bono
Hay una imagen muy instalada en el mundo de la facilitacion: la pared llena de post-its de colores, el rotulador en la mano, el murmullo de gente escribiendo en silencio. Es casi un simbolo del oficio. Y funciona, claro que funciona. Pero no es la unica forma. Y cada vez mas, por razones distintas, me encuentro facilitando sin ese soporte fisico.
La pregunta que me hice hace un tiempo fue esta: ¿que pierdo si quito el post-it? Y sobre todo: ¿que puedo ganar?
El post-it no es la dinamica
Esto es lo primero que tuve que entender. El post-it es un soporte, no un método. Lo que hace en una dinamica es dar tiempo de reflexión individual, visibilizar ideas de forma simultánea y permitir agrupar sin jerarquias. Si consigo esos tres efectos por otro camino, la dinamica sigue funcionando.
Y ahi es donde la IA empieza a ser interesante. En tres momentos muy distintos: antes de la sesión para disenarla, durante la sesión para hacer cosas que antes requerian papel y rotuladores, y después para cerrar con claridad lo que ocurrió.
Antes: diseñar sin folio en blanco
Lo primero que cambio fue la preparacion. Antes de cualquier sesión le doy a la IA el contexto del grupo, el objetivo, el tiempo disponible y las condiciones. Le pido que me proponga una estructura que consiga los mismos efectos que las dinámicas tradicionales pero sin depender del papel.
Lo que me devuelve no es magia, pero si es un punto de partida mucho mas trabajado que el folio en blanco. A veces descarto el ochenta por ciento. Otras veces una sola idea de las que propone cambia toda la sesion.
Algunas cosas concretas: la lluvia de ideas en chat simultáneo funciona sorprendentemente bien en remoto. Cada persona escribe sus ideas al mismo tiempo, sin leer las de los demas hasta que todas estan escritas. Las preguntas rotativas con pausa son otra alternativa: propongo una pregunta y doy dos minutos de silencio antes de que nadie hable.
Durante: agrupar, resumir y devolver en tiempo real
Aqui es donde mas ha cambiado mi forma de facilitar y donde mas sorprende a los grupos.
Hay herramientas que ya permiten que la IA escuche la sesión en tiempo real (o se puede crear un agente para ello). Mientras el grupo habla, la IA va transcribiendo, identificando ideas clave y agrupándolas automáticamente. En herramientas como Miro con sus integraciones de IA, esas ideas pueden aparecer directamente como post-its en el tablero, organizados por bloques de afinidad, sin que nadie tenga que escribir nada.
El grupo habla. La IA escucha. Los post-its aparecen solos.
Eso no es ciencia ficcion, esta pasando ya. Y lo que cambia no es solo la comodidad, sino la dinámica completa de la sesion (donde las conversaciones empiezan a ser más importantes que dejarlo registrado). Las personas pueden estar presentes en la conversacion en lugar de dividir su atención entre escuchar y escribir. Y yo, como facilitadora, puedo estar en lo que importa.
Cuando quiero devolver algo al grupo, le pido a la IA que agrupe lo que ha recogido por patrones, que identifique lo que se repite y lo que queda sin nombrar. En segundos tengo una sintesis que puedo proyectar como espejo y que abre una conversacion mas rica.
Durante: el sketchnoting, también con IA
Cuando facilito presencialmente, voy dibujando en tiempo real lo que el grupo construye. Las ideas quedan visibles, agrupadas y con una forma visual que el post-it no da. La gente deja de mirar sus papeles y empieza a mirar la imagen que se esta construyendo entre todos.
Pero hay sesiones en las que no puedo dibujar mientras facilito. Y ahí es donde entra la IA: le paso el resumen de lo que el grupo ha generado y le pido un mapa visual estructurado, con las ideas organizadas por bloques y relaciones entre conceptos. Una representación visual que puedo proyectar o usar como punto de partida para la siguiente sesión.
Después: cerrar con claridad
El cierre de una sesión es uno de los momentos más importantes y más descuidados. Cuando todo el mundo está cansado, los acuerdos se dicen rápido y se olvidan más rápido aun.
Lo que hago ahora es volcar las conclusiones en la IA y pedirle un resumen limpio: qué se decidió, qué quedó pendiente, qué compromisos se asumieron y quién los asumió. Lo leo al grupo antes de cerrar intentando así que todos salgan con la misma claridad. Además de enviarlo post sesión por correo
Lo que la IA no hace por mi
La IA no sabe como está el grupo ese día. No sabe si hay tensión en la sala, si alguien llegó tarde, si la semana ha sido dura. Todo eso se lo doy yo a la IA como contexto o bien lo leo yo del entorno durante la sesión.
Lo que si hace es liberarme de ciertas tareas mecánicas para poder estar más presente en lo que solo yo puedo hacer: leer el grupo, gestionar la energia, decidir cuándo acelerar y cuándo parar.
Y esa combinacion, la IA haciendo lo mecánico y yo haciendo lo humano, es donde está la facilitación que me interesa.
Terminando…
Quitar el post-it de una dinamica no es empobrecerla. Es hacerse una pregunta mas honesta: qué quiero que ocurra en esta sesión, y cuál es la forma mas directa de conseguirlo con lo que tengo?
La IA me ha ayudado en las tres fases: antes, para disenar con más recursos; durante, para agrupar, visualizar y devolver en tiempo real; y después, para cerrar con la claridad que los acuerdos merecen.
No sustituye el criterio de quien facilita. Pero cuando se integra bien, cambia lo que es posible hacer en una sala.
Si tu tambien facilitas y tienes curiosidad sobre como integrar esto, escribeme o dejame un comentario. ¡Pronto os contaré con ejemplos concretos cómo lo hago yo!
¡Feliz miercoles!