Coaching con IA: ¿aliada o competencia? Un debate honesto

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«¿Cómo sabes que lo que estás a punto de decir es más importante que lo que están a punto de pensar?»

— Nancy Kline

En los últimos meses este debate aparece cada dos por tres en conversaciones con otros coaches, en comentarios de LinkedIn y en las propias sesiones de formación: ¿qué lugar le corresponde a la inteligencia artificial en el coaching? Hay quienes la ven como una herramienta que democratiza el acceso a algo que durante años ha sido caro y minoritario. Hay quienes la ven como el principio del fin de una profesión que se sostiene, precisamente, en lo que una máquina no puede ofrecer. Y hay una tercera postura, más incómoda, que prefiere no cerrar el debate todavía porque la evidencia disponible tampoco lo cierra.

No pretendo dar aquí una respuesta definitiva, entre otras cosas porque no la tengo. Prefiero poner encima de la mesa lo que dicen los datos, lo que dicen quienes llevan el debate a nivel profesional, y dejar la pregunta más difícil, la del silencio, abierta hasta el final.

Lo que la inteligencia artificial parece hacer bien

La International Coaching Federation publicó en noviembre de 2024 su marco de estándares para IA en coaching, un documento que no llega para prohibir nada, sino para regular algo que ya estaba ocurriendo. La propia ICF reconoce que la IA puede ampliar el acceso al coaching, y plantea estándares en seis áreas, desde la ética hasta la privacidad, para que su desarrollo no traicione lo esencial de la profesión.

Esa apertura tiene respaldo empírico. Una revisión sistemática publicada en el Journal of Work-Applied Management en febrero de 2025, que analizó dieciséis estudios con más de dos mil trescientos participantes, concluyó que los coaches de IA pueden ser eficaces, aceptados por los usuarios y equiparables a coaches humanos en tareas concretas y acotadas. Cosas como definir un objetivo, estructurar un plan de acción o mantener el seguimiento de un compromiso son terrenos donde la IA, según esta revisión, responde razonablemente bien.

A esto se suma un argumento que quienes defienden la IA como aliada repiten con frecuencia: la disponibilidad. Un chatbot de coaching no depende de una agenda, no tiene lista de espera y cuesta una fracción de lo que cuesta una sesión individual. Para muchas personas, la alternativa real no es entre IA y coach humano, es entre IA y nada.

Lo que todavía no sabemos si puede hacer

La misma evidencia que sostiene el entusiasmo también marca sus límites. Una revisión distinta, publicada en septiembre de 2024 y recogida en el estudio de Frontiers in Psychology sobre la alianza de trabajo entre IA y coaches humanos, señala que los chatbots de coaching funcionan bien en tareas estrechas, pero que el coaching profundo y sostenido en el tiempo, la construcción de una alianza de trabajo real y el acompañamiento verdaderamente individualizado quedan, de momento, fuera de su alcance.

Un estudio controlado aleatorizado publicado en Human Resource Development International, que comparó coaches humanos certificados con coaches de IA usando medidas validadas de objetivos, motivación, resiliencia y bienestar, encontró que la efectividad sustancial solo apareció en el grupo acompañado por coaches humanos. No es una prueba definitiva, ningún estudio aislado lo es, pero sí una señal que conviene no ignorar cuando se habla de sustitución en vez de complemento.

Quienes defienden esta postura no niegan la utilidad de la IA, matizan su alcance: útil para tareas puntuales, insuficiente todavía para el trabajo de transformación profunda que busca gran parte del coaching profesional.

El silencio como pregunta abierta

Hay una dimensión del coaching que ningún estudio de eficacia mide del todo bien, y es la que más me interesa poner sobre la mesa: el silencio. Nancy Kline construyó buena parte de su trabajo alrededor de la idea de que la calidad de la atención que ofrecemos determina la calidad del pensamiento de la otra persona, y que el silencio, sostenido con cuidado, no es un vacío incómodo que hay que llenar, es el espacio donde ocurre el pensamiento más honesto.

Aquí el debate se abre en direcciones distintas. Hay quienes sostienen que una IA, por diseño, está hecha para responder, no para callar, y que ese instinto de llenar cada pausa con una pregunta o una reflexión más es estructuralmente incompatible con sostener un silencio generativo. Desde esta mirada, el silencio no es una función que se pueda programar, es una presencia que se ofrece.

Desde otra mirada, se podría argumentar que el silencio no es magia, es una decisión sobre cuándo no intervenir, y que no hay ninguna razón técnica por la que un sistema no pueda aprender a esperar antes de responder. Los modelos siguen evolucionando, y lo que hoy parece una limitación estructural podría no serlo dentro de un tiempo. La pregunta, en ese caso, no sería si la IA puede sostener el silencio, sino si alguna vez sabremos distinguir ese silencio de uno genuinamente presente.

Y hay una tercera posición, quizás la más incómoda de las tres: que la pregunta importante no es técnica sino relacional. Que el valor del silencio en una sesión de coaching no está solo en la pausa en sí, sino en saber que del otro lado hay alguien que también podría hablar y elige no hacerlo por nosotros. Eso, hoy por hoy, sigue siendo un terreno exclusivamente humano, aunque nada garantiza que lo siga siendo para siempre.

Terminando…

No sé si la inteligencia artificial es aliada o competencia del coaching humano, y sospecho que quien lo tenga completamente claro está simplificando algo que, a la vista de los estudios y de las posturas encontradas, todavía no lo es. Lo que sí parece razonable es que la respuesta no será la misma para todos los contextos: no es lo mismo acompañar el seguimiento de un hábito que sostener una conversación sobre un duelo profesional, y quizás el error esté en buscar una única respuesta para preguntas tan distintas.

¿Tú dónde te sitúas en este debate: en la aliada, en la competencia, o todavía sin decidir?

¡Feliz miércoles!

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Un comentario sobre “Coaching con IA: ¿aliada o competencia? Un debate honesto

  1. Para mi el buen uso de la IA es siempre ayuda en cualquier area, pero hablo de buen uso: etico, pensado, seguro, no usado de manera imprevisible. Para mi la duda esta en saber si el coach esta capacitado para usar una IA.

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