Parálisis por análisis

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“Siempre escogeré a una persona perezosa para hacer un trabajo difícil… porque, está encontrará una manera fácil de hacerlo.”

Bill Gates

Parálisis por análisis, esa gran frase que escuchamos mucho en las organizaciones. Y que yo también la he dicho en innumerables ocasiones, es por ello que hoy vengo a hablar de ello.

¿Qué es el análisis por parálisis?

La parálisis por análisis es una forma activa de procrastinación. Es el término por el que se conocen esas situaciones en las que estás dándole vueltas a las cosas en tu cabeza una y otra vez, sin llegar nunca a tomar una decisión. Bueno en tu cabeza y en las organizaciones, es un mal muy común.

El exceso de análisis te lleva a reunir tal cantidad de información que cada vez resulta más complicado tomar la decisión correcta. Y, por miedo a equivocarte, no avanzas. El miedo a equivocarte es algo que ya hablaré en otro post más adelante.

Este problema se puede dar tanto en situaciones personales como en cualquier tipo de proyecto. Tradicionalmente se ha manifestado de forma habitual en proyectos de desarrollo de software, donde el exceso de análisis, requerimientos y prototipos han llevado a sonados y costosos fracasos. Por eso, los sistemas tradicionales se han ido sustituyendo poco a poco por sistemas más ágiles en los que se piensa menos y se pasa rápido a la acción. No obstante, a día de hoy, sigue ocurriendo.

Pensar y analizar demasiado puede llevar a situaciones totalmente improductivas, en las que el coste de tomar una decisión es tan elevado que al final superará el beneficio de haberla tomado, sea cual sea esa decisión.

Además, pensar más de la cuenta para resolver una situación concreta consume tu fuerza de voluntad y debilita tu disciplina, de modo que tu rendimiento, tu productividad y tu creatividad se ven mermados. En definitiva, el exceso de análisis provoca una reacción en cadena que afecta a tu efectividad general.

¿Cómo superar esta parálisis?

El patrón contrario a la parálisis por análisis sería el definido por el término satisficing, que sugiere elegir la primera opción que hayas evaluado como suficientemente razonable. En realidad, este es nuestro patrón estándar, el ser humano tiende a optimizar el proceso de toma de decisiones siguiendo este patrón.

No busques una solución perfecta desde el primer momento. Concéntrate en lo importante e ignora los detalles, al menos al principio. No pierdas el tiempo con cosas que, de todas maneras, seguramente cambiarán más adelante.

No consideres que estás tomando una gran decisión, sino múltiples decisiones más pequeñas. Cada decisión que tomas no es definitiva, se puede ir matizando y corrigiendo con las siguientes decisiones.

Si ves que no terminas de arrancar, pon límites para reducir el número de posibilidades.

Comparte el problema con personas de tu confianza y pide consejo. Muchas veces nos ofuscamos con problemas absurdos que desaparecen en cuanto los comentamos con alguien que no está sumido en la misma espiral mental que nosotros.

¿Qué me funciona a mi?

Yo también he estado en esta situación en algún momento de mi vida. Cuando estoy estancada de estas maneras, algo que me funciona bien es dejarlo un rato de lado y dedicarme a otra cosa. En resumen, cambiar mi atención hacia otra actividad para que mi cerebro deje de dar vueltas sobre el mismo tema.

Lo dejo estar un tiempo sin preocuparme por ello. Con el tiempo, la madeja de pensamientos se va deshaciendo y ordenando, las ideas van tomando forma, y todo ese lío mental va cristalizando en algo mucho más definido. Entonces, con la mente fresca y las ideas claras, vuelvo a la tarea.

Otra cosa que me suele ser efectiva es ayudarme de lo visual. Trasladar todos mis pensamientos, problemas y situaciones de este tema que produce esta situación a algo visual.

Este ejercicio me ayuda  a poder salir de mí, e intentar optar o entrar en una segunda persona e intentar verlo desde fuera, por supuesto sintiendo y siendo como soy. Esto me ayuda a separarme un poco de ese lío mental e intentar dar simplicidad y otra visión, más desde fuera.

Terminando…

Alguna vez me he encontrado con que a esto, le llaman “enfermedad” que sufren algunas personas, y organizaciones. Os hago esta pregunta ¿vosotros qué pensáis? ¿Realmente es una enfermedad? ¿Depende de otras cosas? La enfermedad de tanto pensar y pensar las cosas, de tanto estudiar y sopesar sus consecuencias, de tanto medir y calibrar los riesgos

Yo creo que las mejores oportunidades pasan frente a uno sin que te des cuenta. y prácticamente hay que cogerlas sin pensar.

Pues este es el tema: la paralización que sufren muchos a la hora de tomar decisiones por un temor desmedido a sus consecuencias. ¿Cuántos de nosotros no hemos sufrido una situación así?. Y todavía más… ¿cuántos de nosotros no hemos provocado o nos hemos dejado arrastrar por esta parálisis?. 

Si realmente os interesa este tema, en un próximo post puedo hablar de cuáles son los síntomas, las causas, acciones concretas para comenzar a superar este síndrome… Así que escribírmelo en comentarios

¡Feliz miércoles!

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