Equivalencias Complejas – La importancia de la comunicación en todos los aspectos

“Lo que no se comunica no existe”

María Morales

Hoy quiero hablaros de un tema que considero crucial en nuestras relaciones interpersonales e intrapersonales. Para mí, conocer qué son las equivalencias complejas, ha supuesto un antes y un después al permitirme entender por qué, en ocasiones, me siento tan a gusto con una persona y en otras tremendamente frustrada o enfadada o simplemente incómoda.

Seguramente, en alguna ocasión hemos dicho/pensado que por qué no viene una persona con sus instrucciones bajo el brazo, que es imposible entenderlas (y no sé por qué me da que más son los hombres por la “complejidad de las mujeres 😛 (es broma=))). Pues bien, esto de las equivalencias complejas nos ayuda en esto.

En 2017 hice un Master sobre coaching,inteligencia emocional y pnl. Allí fue donde descubrí estas dos palabras, su significado y su gran potencial, y la gran ayuda en mi día a día  como una herramienta más en mi mochila. Si bien es cierto, conocerlo solo no vale, esto conlleva muchísima práctica día a día.

Además, no es solo conocer la comunicación y entendimiento con los demás, sino también conmigo misma, me ha permitido conocerme mejor, cómo me hablo, me ha permitido tomar decisiones importantes en mi vida profesional y personal desde la coherencia, la templanza y la seguridad de estar haciendo lo correcto (para mí), y me ha permitido gestionar mis emociones haciendo que éstas jueguen a mi favor.

¿Y por qué es importante que conozcáis cuáles son vuestras equivalencias complejas? Porque es vuestro libro de instrucciones, tenéis la oportunidad de redactarlo, y ofrecérselo a aquellas personas con las que compartís vuestras vidas y ayudar a crear el libro de instrucciones de otras personas.

¿Os gustaría conocer el libro de los demás? El ser humano lleva instalados por defecto unos filtros que rigen su vida. Son los principios o valores más valiosos (valga la redundancia) para nosotros (amor, relaciones, familia, libertad, seguridad, respeto, miedo, etc.). Cuando interactuamos con otra persona, si me demuestra que sus principios y valores coinciden con los míos, tenemos la sensación de confianza con él, si no es así no confiaremos en él.

Las palabras no definen nada especialmente complejo. El comportamiento se puede medir, se puede modelar. Es necesario basarnos en el comportamiento (concreto) de la persona y no etiquetarla con la palabra para entender perfectamente las equivalencias complejas de la otra persona.

Personalmente, lo habitual es tener entre 10 y 15 equivalencias complejas, y 15 y 20 comportamientos para cada uno de ellas. Este trabajo suele llevar 1 año, habitualmente o incluso más (yo aun sigo trabajando en ello). Es recomendable ir haciéndolo poco a poco de forma cómoda, a nuestro ritmo, e. ir incorporando cada 2 semanas 2 nuevas equivalencias.

Nos podremos dar cuenta de patrones heredados o comportamientos que no nos gustan y poder cambiarlos; incluso puede darse el caso de encontrar equivalencias complejas incompatibles entre sí, una contradicción interna de la que no éramos conscientes pero en nuestro día a día perjudica.

El objetivo es conocernos mejor e identificar los patrones que queremos modificar y/o potenciar.

Somos nosotros los que dotamos de contenido a esa palabra o valor o principio, a estas equivalencias complejas, y la manera de dotarle de contenido es a través de lo que nosotros creemos que significa ese valor y a través de los comportamientos que ponemos en marcha para honrar ese valor. A esto es a lo que FRANK PUCELIK denomina equivalencias complejas.

Las equivalencias complejas nos permiten delimitar los principios y las líneas base de nuestra vida para saber discernir qué quiero decidir, que entre o se quede fuera.

Una equivalencia compleja se da cuando dos experiencias diferentes y sin relación previa se unen para establecerla, es decir, dos afirmaciones que se consideran significan lo mismo; por ejemplo: «No me está mirando, por lo tanto no escucha lo que estoy diciendo». En este ejemplo, asocia en no mirar con el no escuchar, pero para la otra persona, puede no ser así. Si hacemos explícitas estas equivalencias, nuestra comunicación será mucho mejor.

Cada persona dota de un contenido y un significado según sus creencias, experiencias según su modelo aprendido y esto significa que puede tener más de un significado ese valor o principio va a tener o puede tener significados diferentes para personas diferentes por eso es tan importante hacer explícito esos significados para nosotros.

Tendremos el beneficio de que todos estamos alienados hablando, si yo digo algo, sabrás a lo que me refiero con certeza y no harás suposiciones o basarás tus teorías en posibles verdades o no.

Cuando tu defines qué acciones, actitudes, que comportamientos define cada valor/principio es cuando tu estás definiendo tus equivalencias complejas y en sintonía con tus principios y valores y lo honraremos en nuestro día a día y que hacemos vivos en nuestros día a día.

Estaremos más tranquilos, viviremos más en paz, y además, todas las decisiones que tomemos, o conflictos que tengamos, se solucionarán en base a nuestros valores/principios, porque conocemos nuestras equivalencias complejas (a través de nuestras acciones, actitudes, comportamientos)

¿Practicamos?

Te propongo el siguiente ejercicio que aunque no es sencillo de realizar, te aseguro que será un ejercicio de vida que no te dejará indiferente, ni tampoco a las personas que quieres.

Ejercicio: escoge 1 equivalencia compleja y explica 6 comportamientos: 3 que tú hagas para demostrar a los demás esa equivalencia, y 3 que esperas de los demás.

Por ejemplo, en relación al amor, comportamiento, “si no me dices te quiero, no me quieres”. Hipotéticamente, para saber que me quieres, me lo tienes que decir, ahora bien, en cuestión de los demás, ¿demuestro mi amor diciendo que les quiero?

No se si habrá quedado muy claro…

Es importante ser conscientes de esas equivalencias complejas, apuntarlas, y si es algo que no te gusta, siendo conscientes de ellas, podrás moldearlas.

Y además, si animas a tu entorno a que haga lo mismo, os puedo asegurar que la comunicación va a ir mucho más fluida, el entendimiento mutuo va a ser mejor y vamos a entender los comportamientos de los demás y nos va a dar una información potentísima para entender el origen de muchos conflictos y lo que es más importante una guia para empezar a saber solucionarlos

Terminando…

Y ahora qué eliges hacer con todo esto que te he contado… ¿quieres seguir pensando que tu vida y tus relaciones dependen de tu estado de ánimo o quieres coger las riendas y crear tu propia guía?

Tengo que decir que, aunque hasta ahora me haya ayudado, aun estoy redescubriendo cosas. En cada nueva situación en la que me veo envuelta, voy descubriendo nuevos comportamientos que analizar, nuevos sentimientos y emociones.

Tu eliges si, vivir conforme a tus principios y valores, alineados y entendiéndote a ti mismo y a los demás, o seguir divagando sin saber qué ocurre y con posibles conflictos..

¡Feliz miércoles!

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